7 años!


Pronta a cumplir 7 años de mi nueva vida, todavía no sé si el tiempo que pasó fue mucho o es demasiado poco.  Lo que sé es que algunos momentos duran para siempre, nunca se olvidan. Mi cuerpo tiene memoria y me lo recuerda cada día.
Mi mano derecha aún se siente atravesada por las agujas de la quimioterapia, que me parecían enormes, y muchas veces tengo la sensación que todavía siguen allí; mis sentidos también tienen memoria, aunque dicen que los olores no se recuerdan, puedo recordar el perfume de mi doctora en la habitación del sanatorio; y ya no puedo probar el jugo de peras que tomaba con tantas ganas…
Dicen que el tiempo lo cura todo, sin embargo creo que solo calma, aplaca, suaviza. Cuando trato de olvidar, aparecen las cicatrices, esas marcas imborrables que vuelven a recordarme todo lo pasado. Y como sé que siempre van a estar ahí, cambié mi mirada y cuando las veo me acuerdo de lo valiente que fui, de la persona en que me convertí cuando no tenía otra opción que ser fuerte. Aprendí a conocerme en paz, a necesitar un abrazo, a pedir y recibir. Y luego a dar.
Hoy me siento como un soldadito de plomo, que puede caer en alguna batalla, pero que podemos levantar para otro juego.
Recuerdo lo pasado para valorar lo presente. Cada amanecer es una nueva oportunidad, y celebro eso!. Aprendiendo todos los días a seguir siendo resiliente y vivir pensando que lo que no te mata, te fortalece.



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